jueves, 28 de enero de 2010

Cantaba la rana y otros animales

Do, Re, Do, Re… La rana en el lago alternaba sus dos notas preferidas, primero Do, después Re, y vuelta a empezar. Un mosquito que pasaba por allí al oír Do y Re se atrevió a acercarse y silbar, Mi. La rana dejó de croar. Y con algo que sonó como un rápido Fa, que enmudeció un segundo Mi del mosquito, lanzó la lengua y se lo comió. Al tragar sonó algo parecido a un Sol bastante grave. Después un silencio de blanca y otra vez desde el principio. Do, Re, Do… Antes del siguiente Re, un pez asomó del agua y emitió un burbujeante Re. Y ambos comenzaron a dúo, Do, Re, Do, Re. Y entonces dos libélulas pasaron por allí silbando en La. Y así el pez con un salto que sonó a Si, y la rana con un lengüetazo del mismo tono, se comieron a las libélulas y rompieron la armonía.









En realidad no tengo demasiada idea de música (de momento) pero es un fragmento curioso que estoy seguro no incluiré en ningún otro cuento más largo.
Necesitaba hacer saber que sigo vivo y con intenciones de continuar este blog, de hecho me prometí a mí mismo actualizar mínimo cada dos semanas. ¡Qué se le va a hacer! Las musas se me han dormido en los laureles y he recurrido a este párrafo viejo. Pero ya estoy de vuelta, tengo media entrega de la continuación de No sin despedirme (título que cuanto más lo pienso más me suena a culebrón, quizá haga un cambio disimuladamente) escrita, así que espero acabarla para el viernes noche. Nos vemos pronto.

2 comentarios:

  1. Éste me encantó cuando me lo enseñaste. El título de "No sin despedirme" a mí personalmente me gusta. Y recuerda que me debes el cuento "Lápiz, pollito, ventana" todavía.

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  2. Acho q bueno xDDD

    A mí me mola, sí q deberías ponerle de párrafo en alguna otra historia

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